Crïtica al malpica

Íntimo y exquisito

Ventajas:
Comida deliciosa, intimidad, decoración, vino propio, precio, céntrico, trato cuidado

Desventajas:
Por decir algo, que al fin y al cabo son estudiantes, pero no es un hándicap




Hacía mucho que no escribía sobre un restaurante, supongo que es porque no he visitado nada nuevo en mucho tiempo, o al menos nada que mereciese la pena destacar (ni para bien ni para mal).

Pero hace una semana aproximadamente, mi madre se empeñó en llevarme a este sitio en el que ella ya había estado en dos ocasiones, una con compañeros de trabajo y otra con unas amigas.
El mismo día que fui a este restaurante quise escribir en Ciao la opinión pertinente, pero vi que no estaba incluido, así que hice la sugerencia y hoy me ha llegado la alerta de que aceptaron mi propuesta. De modo que vamos a ello.
SITUACIÓN

El Restaurante Malpica se encuentra en un lugar muy céntrico de Málaga, cerca de El Corte Inglés del centro, de la Estación de trenes María Zambrano y la Estación de Autobuses, así como los centros comerciales Vialia y Larios Centro.
Concretamente se sitúa en la C/ Huerto de la Madera, nº 1, quedando justamente en paralelo a la calle de la que toma su nombre, la C/ Malpica.
La C/ Huerto de la Madera es una de las perpendiculares que sale de C/ Callejones del Perchel (donde está el Mercado del Carmen) en dirección a la Alameda de Colón .
Por si no os habéis enterado con mi explicación, este es el link al mapa disponible en Google Maps; ya que una imagen vale más que mil palabras: http://maps.google.es/maps?hq=restaurante+malpica&hl=es&gl=es&um=1&ie=UTF-8&q=restaurante+malpica+malaga&fb=1&gl=es&hq=restaurante+malpica&hnear=malaga&cid=0,0,13037413832830374163&ei=XWPLStO-I4St4QapuZD8BQ&sa=X&oi=local_result&ct=image&resnum=1

El teléfono es 952 352 779, importante para hacer reservas en días en los que intuyamos que puede haber mucha afluencia o, simplemente, si habitualmente te gusta reservar por si acaso.
Por cierto, el aparcamiento por aquí puede ser sencillo si buscas en la C/ del Arco, la C/ Ancha del Carmen o la C/ Peregrino, que son las paralelas que quedan entre C/ Callejones del Perchel y C/ Cuarteles. (Ver el mapa de Google Maps).
En horario de tarde-noche no suele haber problema, hay bastantes huecos. Y a mediodía puede ser algo más complicado pero tampoco imposible.
RESTAURANTE MALPICA

El Restaurante Malpica pertenece a dos psicólogos que decidieron meterse al negocio de la hostelería con este pequeño local. Los dueños poseen, además, viñedos que producen caldos a disposición de los clientes del Malpica.
Otra peculiaridad de este lugar es que es una escuela de hostelería, de modo que los que allí trabajan son estudiantes, tutelados, eso sí, por profesionales del sector.
DISTRIBUCIÓN Y DECORACIÓN
Ubicado en un edificio antiguo pero reformado adecuadamente, es un local pequeño. Con aproximadamente diez mesas, unas tres para dos comensales y el resto para grupos de hasta cuatro.
Sin embargo, si sois más personas no tendrán ningún problema en colocar juntas más mesas y sillas, aunque quizás convendría llamar y reservar al tratarse de un supuesto especial. Mi madre me comentó que cuando hicieron la comida de trabajo, eran más personas y no hubo problema en disponer mesas juntas de modo que todos cupieran.

Nada más entrar encuentras un pequeño hall donde desde el extremo derecho hasta el centro del mismo hay una barra detrás
de la cual vislumbramos la cocina.
Delante de esa barra y en la parte derecha hay unas dos o tres mesas destinadas a los clientes fumadores.
Si llegamos al fondo del hall y torcemos a la izquierda, vemos un pasillo pequeño desde el que se accede a los servicios, uno para mujeres y otro para hombres.
Justo a la izquierda de la entrada hay unas puertas de cristal que dan al comedor de no fumadores, donde se sitúan la mayoría de las mesas.La decoración es moderna pero elegante. Predominan los tonos granates, rojos y marrones, con algún toque de negro.
Las mesas son rectas y regias, de color blanco, y hay sillas de plástico negro plegables y no plegables.
Las que son plegables son bastante incómodas porque además de ser demasiado bajitas para mi gusto, el respaldo es demasiado inclinado y la zona baja se clava desagradablemente en la columna, así que yo cambié la mía por una no plegable, más cómodas.

Sobre las mesas hay un bajo-mantel granate de tela y sobre ese uno un poco más estrecho de papel-tela de color negro.
La vajilla, blanca, correctamente dispuesta, al igual que las copas, cubiertos y servilletas. Ya digo que todo estaba bien situado siguiendo las normas de protocolo, no olvidemos que aquí están aprendiendo hostelería y estas cosas deben cuidarlas.
MENÚ O CARTA
Los mediodías de lunes a viernes disponen de un menú llamado "Menú Ejecutivo" a 9,50 € (distinto cada día) que incluye un primero (a elegir entre dos platos) un segundo (también a elegir entre dos opciones), postre (a elegir entre dos), pan (servido en una cestita con varias clases de pan) y una bebida (no incluye el vino).

En cualquier momento, sin embargo, puedes optar por pedir a la carta, de una variedad lo suficientemente amplia.
Varias opciones de entrantes como ensaladas y sopas, varios platos de carne y otros tantos de pescado. Asimismo, también tienen una aceptable oferta de postres.
De todas maneras, la carta cambia por temporadas, así que la experiencia es única cada vez.
En nuestro caso, no pedimos a la carta sino menú, porque lo que ofrecían nos parecía apetitoso y nos apetecía más. Además, así no teníamos que ponernos a pensar entre todo lo que había en la carta.

El tipo de comida que ofrecen es mediterránea, aunque con algún toque de cocina moderna o "de fusión" como dicen los entendidos.
CALIDAD DE LA COMIDA
Fue curioso, porque mi madre y yo pedimos una cosa distinta en cada plato (primero, segundo y postre), y teniendo en cuenta que en cada caso nos ofrecían dos opciones, por nuestra mesa pasó todo lo que tenía el menú de aquel día.

De primero había un pastel de carne con guarnición de lechuga y salsa (parecida a la tártara) que estaba muy rico, aunque nos percatamos de que hacía unas horas que habían hecho el pastel y al calentarlo de nuevo para servirlo, el borde quedaba un poco duro. La salsa estaba deliciosa.
El otro primero era una ensalada de lechuga iceberg, canónigos, maíz, queso fresco, tomate y vinagre de Módena. Esto fue lo que pedí yo y me encantó, era muy ligera y el sabor era muy rico.
De segundo había tartaleta de revuelto de huevos y gambas, también muy bueno. Aunque mi madre, que fue quien se lo pidió, no se lo terminó porque pusieron mucha cantidad, y teniendo en cuenta lo que llena el huevo os podéis imaginar.
El otro segundo era escalopín de ternera con salsa de Oporto y guarnición de patatas. Sin duda fue lo que más me gustó; el escalopín era bien finito, tierno y cocinado en su punto; la salsa era muy sabrosa, y quedaba igual de buena con el filete que con las patatas; las patatas estaban cortadas en dados grandes y estaban crujientes y doradas por fuera pero con una consistencia tierna (como hervidas) por dentro, estaban exquisitas.

De postre mi madre pidió una tarta Sacher (bizcocho de chocolate con capas de mermelada de frambuesa), que estaba muy buena aunque llevaba poca mermelada, no se notaba apenas el sabor.
Yo pedí crema catalana, también muy rico. Sin embargo, aunque puede que eso sea apetencia mía, me habría gustado que la capa de azúcar cubriese toda la crema, en lugar de ser un círculo que cubría dos tercios de la superficie.
VINOS VEGA DEL GEVA
Las Bodegas Pérez Hidalgo, propiedad de los dueños del restaurante como ya he dicho, producen unos vinos procedentes de viñedos cercanos a la localidad malagueña de Álora. Son los vinos Vega del Geva, en alusión a la zona de donde proceden.

Recomiendo encarecidamente que los probéis porque es de los mejores que he probado. En todas las mesas hay una botella pequeña del vino "estándar", luego aparte tienen uno de mayor categoría, un "gran reserva".
El que exponen en las mesas es el que casa con la mayoría de platos. Es una botella de medio litro con un precio que ronda los 7 €. No obstante hay botellas más grandes.
Yo no entiendo de vinos aunque me gustan, pero no hace falta ser un experto enólogo para saber cuando un vino es malo (picajoso, raspa y sientes que la garganta te quema pasados unos segundos) y cuando uno es bueno, que tiene un sabor suave pero intenso, que se sigue paladeando después de tragado sin resultar desagradable, que no mata el sabor de lo que comes sino que lo complementa...
De todas maneras, mi humilde opinión se corresponde con la valoración más experta de una de las amigas de mi madre que la acompañó a este restaurante en otra ocasión. Esa amiga entiende de vinos y fue por lo mucho que le gustó este vino por lo que mi madre insistió en que yo lo probase, sabedora de que me gusta el vino a pesar de mi ignorancia jejeje.

Además de los propios, tienen una amplia carta de vinos que incluyen algunos grandes nombres; por supuesto hay tintos, blancos y rosados, adecuados a todos los gustos y comidas. Todos los vinos que ofrecen están expuestos en una estantería ubicada en la pared del fondo del comedor para no fumadores.
ATENCIÓN AL CLIENTE
El personal que nos recibió en la entrada, así como el camarero que nos atendió durante toda la comida, fueron muy amables y atentos en todo momento. Educados, agradables y pendientes, como debe ser.

Pero no podemos olvidar que estamos en una escuela de hostelería, y el personal está aprendiendo, por lo que es lógico que cometan algún desliz. En nuestro caso, no fue nada importante, solo algunos detalles que el camarero que nos atendió no cuidó:
- Las botellas deben abrirse delante del cliente y servir un poco en la copa. Pues bien, al traer el botellín de cerveza, este ya estaba abierto, mientras que la botellita de agua estaba cerrada y la dejó tal cual en la mesa, y os aseguro que no fue fácil abrirla, porque tenía un tapón muuuuy bien sellado. Ni qué decir tiene que no sirvió ninguna de las dos bebidas.

- Hay que cambiar los cubiertos con cada plato, estén dentro o fuera de éste, pero no seamos tiquismiquis. Eso sí, si el cliente ha dejado los cubiertos dentro del plato después de comer, estos deben cambiarse sin preguntar. Nuestro camarero preguntó "¿Le importa quedarse con los cubiertos?"... En todo caso debería haber dicho "¿Desea que le cambie los cubiertos?". Ninguna pregunta es aceptable si estos están dentro, pero la forma en la que preguntó fue poco decorosa.
- El servicio del vino es un momento bastante importante, y aquí el pobre camarero se lució. Lo correcto protocolariamente hablando es presentar la botella que vas a servir al cliente digamos "principal" de la mesa, esperar su visto bueno, descorchar sin hacer el característico "plop!" servirle un poco, esperar su veredicto, y si le parece bien, proceder a servir en orden (empezando por las señoras de mayor a menor edad y después los caballeros también en orden por edades). Pero tampoco seamos tiquismiquis.
Ahora, abrir la botella sin enseñarla (la trajo de la cocina), abrirla casi de espaldas apoyándola en otra de las mesas del comedor, manchar esa mesa y soltarnos la botella sin más (sin servir ni nada), pues eso tampoco es.

A ver, que están aprendiendo, por supuesto que sí. Que se equivocan y tienen derecho a equivocarse, por supuesto que sí. Pero precisamente por eso debería haber habido algún tutor delante para corregirle y enseñarle, ¿no?
Durante toda la comida, ese camarero fue la única persona que pasó por el comedor (éramos tres mesas ocupadas), nadie fue a supervisar ni nada.
Igual que en mi facultad hacemos prácticas reales tuteladas por profesores, en una escuela de hostelería esos estudiantes deberían hacer sus prácticas bajo la supervisión de los profesores. Supongo que estos estaban en la cocina, pero la hostelería abarca más allá de los fogones, y el servicio es una parte importante del sector.
De todas maneras, como no creo que nadie sea tan minucioso con el servicio como para ir a una escuela de hostelería, no creo que esto sea un hándicap.
A mí no me supuso ningún problema y, de hecho, pienso volver.
Simplemente me sorprende que no hubiese ningún profesor allí enseñando a aquel alumno, y desde mis modestos conocimientos de protocolo hostelero, creo que le hacía falta.
Pero bueno, que lo que cuenta es lo atentos y amables que fueron, y las minucias comentadas no son más que eso, así que no afectaron a mi veredicto final.
PRECIOS

Pidiendo a la carta, el precio medio por persona rondaría los 20 €.
El menú, como ya he comentado, es de 9,50 €.
Nosotros pedimos dos menús (19 €) y una botella de medio litro de vino Vega del Geva, que rondó los 7 €.
De modo que la cuenta final estuvo alrededor de los 26 €.

Sin sumar dos chupitos (uno de Pacharán y otro de orujo de hierbas), cortesía de la casa, que nos trajeron al finalizar el postre.
RECOMENDACIÓN
Sí, sí y sí. Es un lugar pequeño ideal para tener intimidad, con una comida deliciosa y original pero sin resultar demasiado original (nada de tortillas deconstruidas ni chupitos de hidrógeno), con una decoración minimalista y elegante, con unos precios más que aceptables para tratarse de un sitio que ofrece un servicio y comida superior a un nivel medio, en una ubicación céntrica pero a la vez bastante tranquila, con un vino propio exquisito...
Vamos, que me encantó, volveré y espero que vosotros también descubráis este sitio tan especial.
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Me gustaría poder incluiros alguna foto, pero comprenderéis que me daba un poco de vergüenza fotografiar el restaurante, dado que estábamos casi solas, era un sitio algo "pijín" y no queda muy bien eso de ponerse a echar fotos...
Y nada, después de esta laaarga opinión me despido. Espero que os sea útil y no haberos aburrido demasiado.
Muchas gracias por leerme.
¡Besos!

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